La España Vacía:
Hacia una nueva ruralidad

El concepto de la España vacía, fue desarrollado, entre otros,  por Sergio del Molino en su libro homónimo (La España vacía. Turner, 2016). En este libro analiza las causas de la progresiva despoblación que están sufriendo las poblaciones interiores de nuestro país desde finales de la década del 70. En la actualidad muchas manifestaciones llenan las calles de España, en ellas, los habitantes de estas poblaciones exigen solventar el déficit de infraestructuras existente, solicitando servicios públicos acordes a nuestros tiempos. Y es que aunque la media de la población española ha aumentado un 36% desde mediados de esta década, hay otras zonas como Soria, donde la población se ha reducido en más de un 23% y se sienten olvidados por las administraciones.

Las aéreas rurales se encuentran envueltas en procesos de cambio acelerado debido a factores sociales, de ocio o simplemente por tendencia. Esto originará gran diversidad de nuevos usos, ligados en gran medida a una terciarización de lo rural. Es el momento de aprovechar esta tendencia pero siempre mediante una planificación previa que haga de lo rural una verdadera opción.

El punto de partida es complicado, ya que las poblaciones rurales disponen de peores condiciones de servicios debido a su volumen demográfico. Durante años han existido Planes de ayuda y apoyo rural como Ruralter Paisaje y Ruralter Leader que han demostrado ser muy útiles para la creación de infraestructuras en estas áreas, así como las Diputaciones. El desarrollo de estas áreas se impulsará en la medida de que seamos capaces de construir una nueva realidad, una nueva ruralidad, en consonancia con lo que la sociedad solicita de ella.

Esto marca la importancia de conocer el medio en el que trabajamos y lo que desean sus consumidores, para de esta forma planificar el desarrollo, manteniendo la capacidad de acogida de estas poblaciones así como sus señas de identidad culturales, ambientales y productivas.

Desde hace unos años gran parte de nuestro trabajo se ha centrado en pequeños municipios dentro del ámbito nacional, desde Asturias a Jaén, pero actualmente estamos centrados en la provincia de Alicante. Nuestro objetivo es ayudar a las poblaciones a aumentar su capacidad de desarrollo dentro de estos territorios rurales. Analizamos la población y su entorno, estudiando sus características específicas y sus ventajas diferenciales, para ponerlos en valor a través de la arquitectura, como elemento vehicular. Tratando de adelantarnos al futuro y a sus necesidades, ayudándoles a crear su nueva imagen de lo rural. Pensando en Global y actuando en lo local.

Vamos a centrar éste artículo en el municipio de La Nucia, provincia de Alicante, donde hemos desarrollado gran parte de nuestro trabajo. La Nucia es una población prelitoral, limítrofe con Benidorm, que se encuentra dentro de la clasificación que hace Enrique Moltó en su texto La Funcionalidad de los medios rurales en las sociedades urbanas, dentro de la tercera tipología, calificada como intermedia, que está conformada por aquellas poblaciones cercanas a núcleos urbanos de tamaño medio, con las que mantienen complejas interrelaciones, lo cual les proporciona ventajas desde el punto de vista social y económico. Ya que estas urbes medias no son capaces de fagocitarlas, pero les permite estar cercanas a polos de desarrollo.

El planteamiento ha sido sencillo: la contraurbanización, ya que entendemos que la ciudad y el campo son simples piezas dentro de un mismo juego global. Basándonos en los estudios en los que marcan que entre el 40 y el 55% de los urbanitas residirían en núcleos rurales (Paniagua 1997ª), hemos trabajado la contraurbanización, es decir la migración de ex urbanitas a nuestras áreas de baja densidad, de esta forma impulsar un crecimiento demográfico que repercuta en un aumento de las rentas en la localidad. Para ésto trabajamos en dos líneas:

La primera, en el análisis de los elementos diferenciales del pueblo con las poblaciones de su entorno y en el estudio de sus posibles nuevos moradores, los neorurales. Así como de extrapolar los espacios de éxito de los núcleos urbanos para contrarrestar la individualización como componente negativa del mundo rural.

La segunda, trabajamos el Idilio Rural, la imagen idealizada del campo. Así en cada legislatura se establecen apuestas de captación y mejora de servicios administrativos mediante estrategias y apuestas deportivas, asistenciales y culturales.

La Nucia posee una gran extensión con grandes urbanizaciones, entendemos que las formas de asentamiento tradicional se han visto sustituidas por nuevos proyectos, modificándose las relaciones de vecindad. Se ha realizado una apuesta por que estos barrios rurales posean también servicios e infraestructuras, para lo cual se ha creado una red de centros sociales comunitarios auto-gestionados, de forma que no impliquen sueldos de mantenimiento como en el Centro Social El Tossal.

 

Generando infraestructuras hibridas, administrativas y culturales, con vocación de crear ciudad, con un programa sencillo un espacio de usos múltiples y uno o dos despachos, a disposición de los vecinos previa llamada al ayuntamiento, como con la Extensión Administrativa con la que obtuvimos el premio ARCHITIZER.

También se trabajan las infraestructuras planteando soluciones dentro de los parámetros de la economía circular, potenciando intervenciones de reciclaje arquitectónico en una clara apuesta por la reducción de la huella ecológica de la población. Estas intervenciones potencian la memoria colectiva, creando unas nuevas infraestructuras sin perder la identidad del municipio, como en la intervención sobra la antigua casa de peones camineros.

Otro tipo de soluciones trabajan con la Idealización del campo buscando la integración paisajística de programas complejos, dentro de entornos de gran calidad paisajística. En estas soluciones ponemos en valor la antropización del terreno, enterrando parte del programa, con arquitecturas que bebe directamente de la reflexión sobre las actuaciones vernáculas y sus materiales, por lo que todos sus materiales los podemos encontrar en las edificaciones de la zona, creando una nueva imagen rural como en el CEM El Captivador.

Este tipo de actuaciones, junto con un importante proceso de gestión han conseguido que un criamiento de la población media de 500 nuevos empadronamientos al año en estos últimos 18 años.

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