Economía Circular:
Modelos de Upcicling

Reciclaje arquitectónico en CRYSTALZOO

Reciclaje arquitectónico en CRYSTALZOO

Según la Wikipedia la economía circular es una estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos vírgenes, cerrando los «bucles» o flujos económicos y ecológicos de los recursos. Estos flujos basados en la ecología industrial, son de dos tipos:

Nutrientes biológicos, diseñados para reintroducirse en la biosfera sin incidentes.

Nutrientes técnicos, los cuales están diseñados para circular con alta calidad en el sistema de producción pero sin volver a introducirse en la biosfera.

Desde esta perspectiva para analizar la viabilidad de los proyectos de arquitectura deberíamos incluir una serie de imputs más, entre ellos la valoración económica de los recursos ambientales que vamos a utilizar. En otras palabras, deberíamos tener en cuenta, entre otros valores, el coste del viaje de los recursos proyectados, su coste energético de producción y su coste de reposición.

Existen varios métodos de calculo dentro de la economía medioambiental, a nosotros particularmente nos gusta trabajar con el de la Huella Ecológica, ya que entendemos que un crecimiento desmesurado y sin control, nos llevará a la destrucción de todo nuestro entorno, con el único fin de poder seguir avanzando. Como en los Hermanos Marx en el Oeste 1940 (Edgard Buzzell) donde al grito de “más madera” van destruyendo el tren, vagón a vagón, para no detener su avance.

La Huella Ecológica (HE) es un concepto ideado por Warckernagel y Rees en 1996. Es un indicador que permite medir cuantas hectáreas de suelo, ecológicamente productivo, es necesario para soportar las actividades de consumo y de producción de desechos. En otras palabras cuanto pesan las actividades humanas en el territorio.

El primer proyecto en el que utilizamos estos planteamientos fue en un concurso para la ejecución de una piscina municipal en Mijas. La obra de una piscina implica un gran movimiento de tierras para la ejecución del vaso de la piscina, una excavación de aproximadamente 4.000 m3, lo cual tras su esponjamiento suponían más de 275 viajes de ida y vuelta en camión volquete de 20 m3. Debido a que el vertedero más cercano se encontraba a 17 Km de distancia, las tierras recorrerían un total de 9.350 Km en distintos viajes, generando más de 2,5 toneladas de emisiones nocivas con el medio ambiente, de las cuales 1,3 toneladas eran de Monóxido de Carbono, solo con el vaciado de las tierras del vaso de las piscinas.

Partiendo del dato de que son necesarias 1,92 m2 de bosque anual para secuestrar un kilogramo de CO2 (Chambers et al. 2000 pág. 85), la huella ecológica del movimiento de tierras es de aproximadamente 2.500 m2 de bosque anual para paliar el movimiento de tierras. Ante estos datos planteamos un sistema que vectorizaba la Sierra de Mijas, generando una colina artificial con toda la tierra de la excavación, conformando un paisaje autónomo protegido de la presencia y los ruidos de la carretera. Evitando la emisión, entre otros, de 1,3 toneladas de Monóxido de Carbono a la atmósfera. Y aunque no ganamos, fue un primer acercamiento a los planteamientos de economía circular y medioambiental.

Siguiendo este modelo desarrollamos el Centro Educativo Medioambiental CEM El Captivador de la UA en la Nucía donde optamos por la creación de una atalaya visual a la costa y de una arquitectura cautiva de su entorno, que se mimetizase con la naturaleza y con los materiales de la zona. Nos basamos en la antropización del terreno con sus bancales, enterrando en ellos nuestra arquitectura. Protegemos los olivos, que dibujan nuestra actuación. De esta forma remarcamos solo un edificio, cuya arquitectura bebe directamente de la reflexión sobre las edificaciones vernáculas y sus materiales, los cuales se eligen por la cercanía a la actuación. De esta forma, nuestro proyecto apenas produce emisiones por transporte, ya que el movimiento de tierras es absorbido en la generación de los nuevos vancales y al soterrar parte del proyecto. En la nave central reinterpretamos el “Riu-Rau” característico de la Marina Baixa, introduciendo ligeras diferencias con esta tipología, basadas en las evoluciones técnicas y culturales, pero aprovechando todo su potencial como elemento de arquitectura medioambiental. Los elementos porticados se deforman y se reposicionan en respuesta a los estímulos exteriores, como las vistas, el soleamiento, esto genera que se quiebre la gran nave principal y su cubierta, la teja se convierte en una lámina cerámica plegada, de colores brillantes que transmite optimismo. En el exterior, todo se mezcla, la vegetación, los gunitados, la cerámica, la piedra, nada desdice de cualquier edificación colindante, somos un hito que lucha por pasar desapercibido, por integrarse en su entorno, donde la arquitectura se esconde.

Dentro de los planteamientos de la economía circular hemos desarrollado gran parte de nuestra producción en base al Upcicling, o reciclaje arquitectónico y creativo, abogando por dar una nueva vida a edificaciones en desuso o descatalogadas, pero que desde nuestro punto de vista poseían un doble interés, el arraigo y la memoria histórica que tenían para la población y la apuesta mediomabiental que suponía partir de la construcción existente. Y de esta forma hemos trabajado en muchos proyectos como: La Seu de la UA en La Nucia, la cual parte de un concepto claro de reciclaje urbano, ya que introducimos un nuevo ciclo vital en el edificio en contra de principios nostálgicos y conservacionistas. La intervención parte de una reflexión sobre cómo intervenir en el patrimonio. De esta reflexión, surge la introducción de una estructura gusano capaz de equipar el edificio con nuevas tecnologías y que atase estructuralmente las partes más dañadas del mismo. La idea era crear un nuevo edificio que cohabitase con el antiguo y que plantease un dialogo entre ambos con el fin de obtener un objeto coherente.

Planteamiento parecido, que nos llevó a defender el mantenimiento un antiguo colegio en Novelda para conformar el Casal de Juventud, propuesta surgida de presupuestos participativos. El cual forramos de una piel plástica que le configurase una nueva materialidad, haciendo que formase parte del exterior y del interior, y llevándolo al extremo de que todo el edificio estuviese retroiluminado para que por la noche fuese un faro para el botellón nocturno que anticipábamos se produciría en la nueva plaza, resultado de abrir la pista deportiva del colegio ya reconvertida en plaza pensada para un público adolescente.

O como en la propuesta de Rehabilitación de la Antigua Estación de Autobuses de Seneca donde nos centramos en limpiar y poner en valor lo mejor de la arquitectura, trabajar con las sensaciones de los antiguos usuarios y pensar como habría proyectado Félix de Azúa si en la parte trasera hubiese tenido una plaza arbolada, no una playa de vehículos y autobuses. Donde la nave central se convierte en un gran espacio cubierto, como una marquesina más de las antiguas que conformaban los apeaderos, pero de grandes proporciones.

Una plaza cubierta abierta a la ciudad, pidiendo ser vivida por la gente de la provincia de Alicante, un espacio recuperado a la memoria colectiva de varias generaciones, presidido por los antiguos frescos de Gastón Castelló que nos indican lo mejor de la ciudad y la provincia, en un pasado no tan lejano, un lugar de acogida, un espacio donde estar, donde recordar a esos viajeros que vinieron y de los que muchos se quedaron, como muchos de nuestros padres.

Un último ejemplo sería el centro cultural de mayores La Casilla de la Nucia, donde mediante manipulaciones geométricas, una antigua casa de peones camineros, una más de las miles que jalonan nuestro territorio, muta y se desarticula, conformando una nueva realidad. Una más de las muchas realidades que ha vivido, como espacio de juegos infantiles, como lugar de esparcimiento amoroso, como almacén municipal y ahora como espacio de encuentro. Un nuevo espacio que supone un nuevo comienzo para muchos de sus usuarios, los cuales nos contaban como este edificio, su forma, sus materiales y su luminosidad, les ha dado ganas de volver a salir de casa.

Y el caso es que la arquitectura, basada en la economía circular, no tiene porque ser más costosa, ya que en muchos casos se basa en reinterpretar la arquitectura que hacían nuestros mayores, o de poner en valor lo que hicieron.

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