Contadores de Historias:
CEM el Captivador

Escribía Anatxu Zabalbeascoa, historiadora de arte y critica de arquitectura de El País que  “La crisis económica no se ha traducido en la arquitectura española en una crisis de ideas, al contrario, una nueva ética está produciendo una nueva estética. De escasos medios y gran ambición”

Fruto de la crisis de 2007 fue el Centro Educativo Medioambiental CEM El Captivador, un edificio basado en principios de economía circular y medioambiental cuya historia comienza a principios del siglo XVII. 

Corría el año 1609 cuando Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos de España, comenzando por el Reino de Valencia, donde ascendían al 33% de los habitantes censados.

La flota de Sicilia por mar y los tercios de Nápoles por tierra, cercaron el territorio para garantizar la expulsión y evitar lo que al final ocurrió, que más de 17.000 descendientes de los antiguos mudéjares se levantaran en armas. Armados con hondas y piedras se hicieron fuertes en el Vall de Laguar. Derrotados y rendidos, unos tres mil fueron llevados a unas montañas cercanas a Altea, donde esperaron cautivos mirando al mar. En un paraje que desde entonces se conoce como monte El Captivador en La Nucía. Desde el cual veían aproximarse los barcos que les llevarían a Berverías, en las playas de Oran.

Cuatro siglos más tarde, don Pedro, un concejal de cultura de La Nucía, vió la oportunidad de hacer realidad su antiguo sueño. Construir un centro educativo medioambiental en su pueblo, como el que año tras año, llevaba a sus alumnos de excursión. Convenció a su amigo Pepe Soler, para que cediera aquellos terrenos donde jugaban de pequeños, junto a la Ermita de San Vicent. Sólo puso una condición, respetar las oliveras que plantó su familia.

Nuestra primera propuesta fue crear una torre mirador, que recogiese la idea de los cautivos y que aprovechase las sinergias de la procesión compartida por La Nucía, Alfaz del Pi y Altea a la Ermita de San Vicent. Queríamos generar un edificio dinámico, trabajando con la forma de la flor del yeso, la gypsophiletalia que era endémica de la zona. Pero nos pidieron algo más tradicional, todavía más enraizado con el entorno.

Analizamos las construcciones vernáculas, los materiales de la zona, ellos eran nuestras herramientas, nuestro tablero de juego. Aprendimos el funcionamiento de los antiguos secaderos, los Riurau, utilizados como recurso funcional y de protección medioambiental en la arquitectura tradicional de la Marina Alta. Planteamos un juego ecléctico de materialidades, una reinterpretación de la realidad construida de la zona. Cambiamos las tejas por piezas cerámicas, la tirolesa por gunitados de hormigón, los bancales por muros de gavión de la piedra oscura de Altea.

 

Comenzó el juego, reinterpretando la geometría tradicional del Riurau para absorber las mejores vistas, abriéndonos a la romería de la Ermita de San Vicent y a la bahía de Altea. Al utilizar ovoides de diferentes tamaños en todas las fachadas, se nos quebró la geometría de las cubiertas y pasamos de tener una de teja a una superficie plegada con una degradación de colores. El rojo, color del coraje, el amarillo del optimismo y el naranja de las personas que asumen riesgos. De forma que la cubierta hablase simbólicamente de los ideales de los cautivos que lucharon por su libertad. Conformando una carcasa en cuyo interior se alojaba, tumbada, nuestra primera propuesta de atalaya de piedra oscura, abierta al mar, que como apunta KNSTRCT, en su artículo analizando el CEM, “invita a los visitantes a interactuar con la historia del Mar Mediterráneo”.

Las cimbras volaban, una detrás de otra, era espectacular ver como el proyecto iba cogiendo forma tranquilo y elegante en aquel paraje, entre pinos y olivos centenarios. Pero como toda obra que se precie tubo imprevistos. Toda la zona estaba llena de pequeños orificios que serpenteaban en nuestra implantación. Antiguas fugas de la Sequia Mare, la infraestructura hídrica más importante de la comarca, que llevaba el agua de Polop hasta Benidorm y que discurría dentro de nuestra obra, había lavado el terreno debido a los yesos. Al bajar la cota de cimentación, apareció una gran oquedad y la solución planteada al problema se convirtió en una oportunidad.

El programa se amplió exponencialmente, laboratorios, aulas, museo etnológico, despachos de investigación, vestuarios, granja escuela, albergue de excursionistas… Todo fue muy rápido, los olivos centenarios nos marcarían la ubicación de las nuevas piezas, su disposición no era aleatoria. Y se abrió la posibilidad de recuperar parte de nuestros planteamientos iniciales. Los pliegues de su plaza / cubierta, se reflejaban en los cortes del hormigón fratasado del suelo, ellos como un sistema recogerían la nueva forma filiforme, como las nervaturas de los pinos, que absorbería el nuevo programa. El cual se encontraría enterrado, integrado en la naturaleza, para que pasara inadvertido, cerrado por muros de piedra que reconstruirían el bancal existente, generando unas cajas estancas que funcionarían como maceteros gigantes de los olivos protegidos. Olivos remarcados en negro dentro del patrón hexagonal que recorre la parcela a modo de celdas, como metáfora de lo que ocurrió hace 400 años..

Estos cubículos, van generando espacios de convivencia, espacio urbano ganado al programa, nuestra pequeña aportación a la reconquista del espacio público, como  lo define Anatxu Zabalbeascoa en su artículo homónimo de la revista Babelia. Siempre dispuestos en los intersticios de las cajas de hormigón visto, protegidos por el vuelo de la plaza superior, dan paso al interior de las aulas y laboratorios. Donde intentamos romper la pesadez exterior buscando la livianeidad y la sorpresa de los visitantes, jugando con la imaginería de la película THX de George Lucas, los interiores son totalmente blancos, ingrávidos. Solo la docencia tiene cabida, para de esta forma remarcar, por contraste, la angustia de las miradas cautivas al mar que siempre nos han acompañado en el Centro Educativo Medioambiental de la UA, CEM El Captivador de La Nucía.

Ver otros artículos

Aviso Legal y Política de Privacidad | Copyright © 2018 | | Diseñado por: